En una prisión de Estados Unidos, quince reclusos oraron por un joven que decidió convertirse al cristianismo y fue bautizado.
La conversión del joven llamado Trap fue el resultado de meses de oración por parte de 15 reclusos cristianos. Durante un evento evangelístico en la prisión, Trap aceptó la invitación y respondió con un emotivo “Sí”.
Mientras se preparaba para ser bautizado, los otros reclusos cristianos lloraron de alegría, lo abrazaron y prometieron apoyarlo en su nuevo camino.
La emoción fue palpable en el aire, y todos sintieron la poderosa presencia de Dios en ese lugar. Trap fue bautizado frente a otros 200 reclusos, dejando un impacto profundo en todos los presentes. Fue un momento de gran alegría y unidad espiritual entre todos los presentes.
Desde 2009, el ministerio “God Behind Bars” ha trabajado con iglesias en Estados Unidos para cambiar vidas de reclusos y sus familias. El objetivo es brindar apoyo integral para ayudarlos a tener mejores oportunidades una vez liberados.
La mayoría de los prisioneros, alrededor del 92%, eventualmente saldrán de la cárcel, pero desafortunadamente, el 75% vuelve a prisión dentro de tres años.
Esto motiva al ministerio a abordar los problemas de manera holística, atendiendo necesidades físicas, espirituales y relacionales.
El ministerio busca expandirse y actualmente está recaudando fondos para construir 10 iglesias dentro de las cárceles y llegar a 100.000 reclusos con su mensaje cristiano.
También buscan reunir a los reclusos con sus familias, ofreciéndoles esperanza y apoyo para un futuro mejor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
DEJANOS TUS COMENTARIOS